← volver al archivoEXP-0010Testigo anónimo #0010 · ubicación desconocida
Mis dientitos
Una vez mi abuela me contó esta historia: mi bisabuelo, Arcadio, se encontraba cabalgando cerca de unos campos de cultivo de maíz. Iba a paso lento, dirigiéndose a otra ciudad, cerca de las cinco de la mañana. Al llegar junto a un canal con vegetación en la orilla, escuchó a un bebé llorar con fuerza.
Se bajó del caballo para buscarlo y poder ir por ayuda. Lo encontró envuelto en una manta, lo levantó y volvió a montar; pensó que encontraría ayuda en la ciudad a la que se dirigía.
El bebé no dejaba de llorar durante el trayecto; cada vez lloraba más fuerte, hasta que, de pronto, se hizo un silencio total. Entonces una voz lo rompió:
—Arcadio, mira mis dientitos.
Cuentan que, asustado y en shock, como pudo apartó la manta que cubría el rostro del bebé, y se encontró con una cara demoníaca: una boca enorme de la que salían colmillos. Lanzó lejos de sí aquello que había recogido y apresuró el paso para alejarse de ahí.