Terror en Corto
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EXP-0020@terrorencorto · ubicación desconocida

La muñeca cosida a la piel

Recuerdo bien ese recorrido. Mis padres habían tenido la idea de llevarnos a caminar por el bosque para hablarnos de su divorcio. Yo ya lo sabía; llevaba meses escuchándolos pelear y la noticia no me sorprendió, pero a mi hermana sí le afectó mucho. Ella comenzó a llorar y, cuando mi madre intentó abrazarla, salió corriendo. Estuvimos un buen rato buscándola por todo el lugar hasta que al final apareció abrazando una muñeca de trapo. Mis padres no quisieron preguntarle nada, solo la tomaron de la mano y nos fuimos. Más tarde intenté preguntarle algo sobre la muñeca, pero mi hermana no hablaba; solo la abrazaba e ignoraba mis preguntas. Al mismo tiempo, empezaron a escucharse pasos por toda la casa: a veces se cerraban las puertas o caían cosas de la nada. Varias veces intenté decirle a mi madre que esa muñeca tenía algo que ver, pero ella solo me ignoraba, más preocupada por el divorcio que por cualquier otra cosa. Fue así que una tarde entré al cuarto de mi hermana para avisarle que era hora de comer. Ella no dijo nada, solo se levantó y empezó a caminar. Su actitud me hizo enojar y pensé en decirle algo, pero entonces vi que la muñeca dejó caer un pedazo de papel. Lo levanté y leí algo que me dejó paralizado: era la letra de mi hermana, pidiendo ayuda y diciendo que la muñeca era mala. No supe qué hacer. Mi padre no aparecía desde hacía mucho tiempo y mi madre nunca quería hablar del tema, así que decidí resolverlo por mi cuenta. Llegué al comedor y encontré a mi hermana sentada, comiendo, mientras mi madre hacía una llamada. Hice un movimiento rápido: agarré la muñeca con fuerza y tiré de ella. Esto hizo que mi hermana soltara un grito horrible, un grito de dolor. Mi madre se alteró aún más al ver que la muñeca parecía estar cosida al brazo de mi hermana. Di un tirón más fuerte y los hilos que las unían se rompieron. Me quedé con la muñeca en la mano, mirando a mi hermana llorar y a mi madre con una expresión de miedo. Sin saber qué más hacer, saqué la muñeca al patio pensando que enterrarla era lo mejor. Pero mi madre llegó con un bulto de cemento y un bote. Juntos lo preparamos todo: metimos la muñeca, la cubrimos de cemento y acordamos no volver a hablar de lo sucedido. En cuanto a mi hermana, nos contó que en ese bosque una mujer de cabello blanco le había dado la muñeca, y que a partir de ese momento perdió el control de su cuerpo. Fue como si ella misma se hubiera convertido en la muñeca, y solo por las noches, mientras dormía, lograba moverse y escribir la nota. Por: Victor D.P.
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